Como bien dice Entrepatios en su web, el desarrollo de las cooperativas de viviendas ecosociales en derecho de uso nace para facilitar modelos de vivienda que sean más sostenibles, que hagan la ciudad más habitable, sin alimentar los ciclos de especulación inmobiliaria y financiera.
Desde su origen, las cooperativas de vivienda en el Estado español han optado por el modelo de propiedad privada. En este modelo, una vez construido el edificio, se disuelve la cooperativa y cada residente es propietaria o propietario de su vivienda. Este sistema ha permitido normalmente la especulación inmobiliaria anteponiendo el beneficio individual al bien común. Frente a esto, las cooperativas de vivienda de cesión de uso no se disuelven al terminar la construcción sino que existen mientras dure el edificio.
Dichas cooperativas son propietarias del inmueble durante la vida del mismo y ceden el derecho del uso de las viviendas a los cooperativistas por un tiempo indefinido. De esta manera la cooperativa de cesión de uso gestiona aspectos como la entrada y la salida de inquilinas/os, el mantenimiento del edificio o el alquiler de locales comerciales. Este sistema dificulta los procesos especulativos, anteponiendo lo común a lo individual.
El derecho de uso puede ser indefinido en el tiempo, transmitido y heredado. La/el cooperativista lo adquiere mediante el pago de una cuota de entrada inicial que recupera al abandonar la vivienda y lo mantiene con una cuota mensual equivalente a un alquiler.